Conoce a Nicoletta Campodonico, MBA candidate de Quinlan School of Business

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Me llamo Nicoletta y soy Médico Cirujano. En mayo me gradúo de mi MBA en Quinlan School of Business, Loyola University Chicago. Mi historia está lejos de ser la típica de alguien que se viene a un MBA fuera de Chile, por lo que creo que puede ser útil para varias, en especial para partners o gente de carreras atípicas en estos programas.

Me vine a vivir a Chicago apenas terminé medicina para acompañar a mi marido en su MBA en University of Chicago Booth. Como justo coincidió con la pandemia, tuve la gran oportunidad de trabajar como manager del programa de seguimiento de pacientes ambulatorios del Servicio de Salud Metropolitano Oriente en el Hospital del Salvador de manera remota para Chile. Este trabajo me abrió los ojos a algo que en nuestro país – en mi opinión – va años luz atrás: la administración en Salud.  Esta experiencia hizo que me diera cuenta que había muchas más formas de ayudar e impactar la vida de los pacientes desde una vereda no clínica.

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Me pregunté muchísimo qué hacer en Chicago. Primero, porque me encantaba vivir afuera y quería quedarme por más tiempo, y segundo, probablemente mi mayor motivación, porque quería que mi experiencia en USA fuera más que ser la +1 de mi marido. Quiero ser clara que bajo ninguna circunstancia digo lo último de forma peyorativa, si no para visibilizar que cada uno tiene distintas metas o planes, y todos son igual de válidos.

Como médico me apasiona la cirugía, siempre quise hacer una especialidad quirúrgica. Por esto, encontrar algo que hacer en Chicago era un reto gigante. Convalidar carreras clínicas en USA es un proceso extremadamente tedioso, largo y desgastante. Exploré hacer research en hospitales, Master de Public Health, pero nada me convencía. Hasta que un día le dije a mi marido: “Qué pasa si hago un MBA?”. Se le iluminó la cara! Nunca se me había cruzado por la idea ni lo había considerado por el “prototipo MBA” que tenía en mi cabeza.

En mi mente, el molde chileno que se viene al MBA en USA eran todos relativamente parecidos; Ingeniero comercial/civil de x universidad, trabajó en x y se viene a una de las top 5 Business Schools (siempre las mismas). ¿Cómo iba a calzar yo dentro de ese grupo? ¿Cómo pretendía postular a estos programas top para los cuales candidatos construyen su curriculum por años? La respuesta era más simple de lo que pensaba, y estaba en línea con lo que creo que yo represento: algo diferente. Auditando una clase en Booth, conversé con compañeros de mi marido que eran career switchers o de carreras non-business. Me di cuenta que dentro del MBA – y laboralmente después de egresar – se valora mucho gente con backgrounds distintos, como profesores, militares, abogados y doctores.

En mi búsqueda y elección de programa, descubrí decenas de MBAs increíbles que no conocemos en Chile y ofrecen una educación del más alto nivel, desafiandote igual que cualquier otra Business School de las conocidas por todos. En cuanto al proceso de postulación, tuve la “ventaja” del COVID y la época en la que apliqué. Varias universidades hicieron waiver del GMAT/GRE a ciertos candidatos y yo caía en la categoría de doctorados. Igualmente, hay muchas otras con distintos requisitos a los típicos. 

Con respecto al financiamiento, yo le tenía pavor a la deuda. Era un gran tema para mí porque seguíamos pagando el MBA de mi marido y yo no trabajaba. Otro beneficio de no postular a las escuelas más “típicas” es que el costo del tuition puede ser hasta menos de la mitad, sin contar las becas y oportunidades basales que existen. Me sorprendí gratamente con la cantidad de alternativas existentes.

Finalmente me decidí por Loyola por la flexibilidad que ofrecía en carga académica, modalidad híbrida, fechas de inicio del programa y lo más importante, que era un MBA con designación STEM, que te da permiso de trabajo en USA hasta 3 años post graduación. Una vez dentro, no voy a mentir, fue un desafío enorme. Tuve que tomar clases de nivelación de todo, además de clases básicas de finanzas y economía para ponerme al día con mis compañeros – la última vez que necesité saber matemática fue para la PSU jajaja-. Lo gratificante fue descubrir un modelo educacional colaborativo, donde se incentiva que todos expresen sus opiniones, dudas e ideas sin miedo a equivocarse, y que quiere verte crecer, aprender de tus errores y ser exitoso en lo que te propongas. Casi todas las clases tienen proyectos en grupo, donde he conocido gente y culturas diferentes, aprendiendo lo fundamental que es el trabajo en equipo. Ambientes inclusivos como el MBA te enseñan el inmenso valor que agrega alguien que piensa distinto a tí, con un distinto background y distintas experiencias. Nunca me imaginé que mis experiencias clínicas podrían ser útiles en negocios. 

Hice un summer internship en Trinity Health, un Sistema de salud enorme presente en 22 estados, abriéndome las puertas a la compleja administración en salud e insurance companies en USA. Después de eso trabajé en Globalcare, una startup fundada por 2 latinos de Kellogg y Harvard que tiene como propósito crear una red de prestadores de salud en Latinoamérica para pacientes de USA que buscan atención accesible y de calidad en el extranjero. 

Ad portas de graduarme, creo firmemente que todas estas experiencias han demostrado que estudiar un MBA fue la decisión correcta. Cada día me inspira más la labor de médicos en el área administrativa, un trabajo tras bambalinas que muchas veces es pasado por alto por los clínicos.

A todas las que después de leerme sintieron curiosidad o se imaginaron “que pasaría si…”, las quiero alentar y decirles que se atrevan, que no están solas. Abandonar tu zona de confort en tu carrera profesional es sin duda muy abrumador, y hay que partir de cero. Mi mayor consejo es no pensar que tus experiencias pasadas no se van a ver reflejadas o valoradas en una nueva industria o trabajo. Si hay algo que he aprendido en mi tiempo estudiando es que todas las habilidades y conocimientos son transferibles si eres una persona con determinación y hambre de crecer. 

Para cerrar, no puedo dejar de recalcar la importancia de la equidad en pareja. Personalmente, fue clave durante este proceso tener un partner ayudándome e impulsándome cuando lo necesitaba. He tenido el privilegio de tener un matrimonio entre iguales, donde mi marido cree que mis aspiraciones son igual de importantes que las suyas, y eso es lo que ha hecho toda la diferencia en el proceso para mí. No solo basta con hablar de equidad de género, sino que realmente hay que practicarla. Esta es nuestra tarea como nueva generación de mujeres, tanto como de nuestros compañeros.

Si estás pensando en postular, tienes dudas del proceso o solo quieres conversar, contáctanos a [email protected], @womenmbachile en IG o por LinkedIN para ayudarte en el proceso.

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